HUGO KAAGMAN  STENCIL KING
HUGO KAAGMAN        Visitar la casa del artista Hugo Kaagman (1955) es una experiencia única. Por todos lados hay obras en los colores azul y blanco: las grandes pinturas en el cuarto, la alfombra, los platos en la cocina, los vasos, los ceniceros y también, lógico para un hombre quien empezó su carrera artística en la calle, los paredes del jardín. Sin embargo, las obras solamente parecen al azul de Delft a primera vista. Con su ‘Netherart’, el nombre que Kaagman usa para su arte, el desarrolló una interpretación contemporánea de una forma tradicional del arte holandés. La ironía, mezclado con humor, es un clave muy importante. Mirando las obras, es bastante difícil de no sonreír. Uno encuentra, por ejemplo, gente en bicicleta, aviones, modelos eróticos, pintores de siglos anteriores como Rembrandt o miembros de la familia real holandesa, todos rodeados por modelos (patterns) clásicos repetitivos. La movida del punk fue el primer incentivo para Kaagman: "el punk tenía algo que decir en una manera original y una cierta filosofía de (do it yourself) haz lo tu mismo." Con este frase en su mente el artista nunca fue a una academia de arte y es autodidacto. Kaagman: "el arte no es algo que se puede aprender, tiene que venir de adentro."                                                                         En muy poco tiempo el inventó una forma muy individual de graffiti, usando moldes y patterns (formas, modelos?) repetitivos. La técnica es bastante simple: el artista corta sus propios moldes y colora los partes cortados de estos con un spray aerosol o airbrush (no se si hay palabras en castellaño para eso, es el tipo de pintura que usan los tipos que hacen sus dibujos en la calle) aparece una forma o imagen. En realidad, el mismo molde se puede usar muchas veces para reproducir este imagen. Hoy, el artista tiene un archivo con más de diez mil moldes. A Kaagman le encanta viajar y se deja inspirar por muchas culturas. Al principio de los años ochenta viajó por Africa del Norte, donde quedó entusiasmado con los patterns y formas de la cultura islamita. Después los usó para sus obras, combinandolos con elementos contemporáneos. Kaagman: "Mirando bien, uno ve symetria y repetición en todos lados. Patterns sobre edificios, en los suelos de los hoteles, sobre azulejos .. Lo que me fascinó fue sobre todo era la repetición de todas estas formas pequeñas. Son abstractas, son bonitas, tienen un efecto psichedelico. Casí lleva a la meditación, si uno sigue mirando estas formas." Y para añadir un toque de fílosofia: "En realidad es una forma de ordenar y probablemente por esta ordenación es posible entender un poquito más del mundo. En la natura uno encuentra patterns, por ejemplo en la piel de una cebra, en la música por supuesto, en la estructura de los moleculos. Respirar, caminar, paso por paso, son patterns también. Llegaron los años noventa. Después de muchos viajes inspirados por su interés en otros culturas había llegado el momento en que Kaagman descubrió la cultura de su país natal. El revalorice ‘el azul de Delft’, tradición típica de su país desde el siglo XVII y generalmente menospreciado por los holandeses. Encontrar tan cerca de casa un ‘tesoro tan grande’ da al artista mucha inspiración y empieza a hacer una serie de pinturas en azul y blanco, al estilo Delft. En ellas combina motivos tradicionales y contemporáneos de distintas culturas incluyendo a la vez objetos triviales y cotidianos, como paquetes de cigarillos, cuchillos, tenedores, juguetes etc. Kaagman describe este nuevo estilo así: "al principio era una parodia de la cultura holandesa, pero gradualmente se convirtió en un imagen romántico de los Países Bajos." Todos los (patterns) se mezclan para celebrar una gran fiesta y se puede decir que el artista inyectó nueva vida a la tradición. Él creó un nuevo mundo de azul y blanco donde todo es posible. Hoy, a principios de un nuevo milenio, Kaagman no solamente se dedica a las pinturas en azul y blanco, sino también introduce con gusto nuevas formas, nuevas culturas y nuevos colores. Al mismo tiempo, nunca pierde de vista la armonía de la composición y transmite, en una mezcla de ironía y humor, su opinión sobre el mundo a través de sus obras.